jueves, 15 de octubre de 2009

Plataforma

El C.E.Ca.P. que queremos

En este año hemos visto dos caras del Centro de Estudiantes: un primer cuatrimestre completamente inactivo y un segundo cuatrimestre bastante más movilizado. La causa de lo primero no fue, ni mucho menos, que faltaran actividades para hacer o motivos para manifestarnos: de hecho, recordemos que se modificaron los contenidos de los planes de estudio del curso de ingreso sin ningún tipo de consulta a quienes ya pasamos por esa etapa y que se produjo la reincorporación de Héctor y Pablo a sus puestos de trabajo habituales luego de haber sido partícipes y protagonistas de los disturbios del Bar en el 2007, a lo que podemos agregar también un deterioro generalizado de las condiciones de estudio producto del recorte presupuestario y del intento por parte de los sectores de la UBA de lidiar con la crisis a través de diferentes políticas de autofinanciamiento, como la privatización del Bar estudiantil y la venta del campo de deportes del CNBA. No, motivos para participar activamente del C.E.Ca.P no faltaron; inclusive, nuestro Centro de Estudiantes es un espacio fundamental desde donde combatir la privatización de la cultura que incentiva el gobierno porteño y la venta de los (pocos) espacios recreativos que aún nos quedan. Entonces, ¿por qué los estudiantes se sienten cada vez más ajenos a su Centro, habiendo tantas cosas para hacer y mejorar?

A nuestro parecer, esto se debe a una falencia fundamental que notamos en el mismo: la mala circulación de la información y el poco interés en la concientización de los estudiantes. A su vez, consideramos que actualmente no se fomenta el debate y las cosas no surgen desde las bases: esto se manifiesta en que se votan posiciones pero las resoluciones las defienden únicamente los activistas. Toda esta situación habla de la concepción que tenemos los estudiantes del C.E.Ca.P., la cual desliga a los activistas del estudiantado, como si los activistas no fueran estudiantes y pasaran a ser exclusivamente militantes. Para solucionar estas cuestiones formulamos una reforma del estatuto del C.E.Ca.P., que, a nuestro juicio, permitiría democratizar aún más el centro y fomentar la participación, a través de un manejo más transparente de la información y de asegurar que toda la gente se entere de lo que sucede en las reuniones de delegados. Sin embargo, entendemos que esto es sólo un pequeño paso, que tendrá que ser acompañado por un debate constante en todas las instancias del centro, y que es sólo el inicio para romper con la idea de que el Centro de Estudiantes se sostiene exclusivamente con el activismo y la conducción. Así, pasamos por divisiones discutiendo temas como el conflicto en Kraft-Terrabusi, la situación del Nacional Buenos Aires, los viajes de estudio y el golpe de Estado en Honduras.
Como Lista 39 vemos la necesidad de tener un centro democrático, fuerte y combativo, independiente de las autoridades y del gobierno. Creemos que las luchas se debilitan rápidamente si no se entiende por qué se está luchando y que la idea de una conducción “ilustrada” que baja los lineamientos al estudiantado no lleva a una movilización realmente participativa.
Queremos democratizar el centro de estudiantes, como un paso necesario de cara a la lucha por la democratización de la universidad y del Pellegrini.

Por otro lado, no nos olvidamos de que el centro no es solo un espacio de debate político, la lucha por la educación pública y gratuita debe ir acompañada de una lucha por deporte y cultura accesible para todos. Por eso fomentemos las comisiones. Sigamos con los torneos, olimpíadas, días de las artes y pellerocks.
¡Volvamos a los campamentos del CECaP y a los torneos de football en el gimnasio los sábados!


Las Reformas del Estatuto

Nuestras reformas impulsarían una serie de medidas que modificarían estructuralmente al C.E.Ca.P. para hacerlo más participativo, más democrático y más práctico. El nuevo estatuto plantea, entre otras cosas, agregar presidentes interinos suplentes y un subsecretario de actas, de modo de aumentar y hacer más activos los medios de información. Así, no habría oportunidad para que el estudiantado se quede sin saber que pasa con el centro. Más información llevaría a un accionar conciente y a una mayor participación. Acercaríamos al Centro a los estudiantes, para que lo sintamos más propio. Agregaría, además, a los delegados de 6º años formalmente y a los alumnos libres (en proceso de reincorporación y con materias rendidas o por rendir) como miembros del Centro. De ese modo, estaríamos haciendo más democrático a nuestro centro, al incluir y representar a varios miembros de la comunidad educativa. Pasaría el manejo del dinero a delegados, y no a la Comisión Directiva, como dicta el estatuto actual, de modo de que sean los representantes de todas las divisiones y no solo 11 personas los que atribuyan el valioso recurso del Centro. La reforma aclararía el conteo de mandatos de base como función de la Conducción con los Presidentes Interinos, mientras que el estatuto actual no especifica esa acción, llevando a situaciones confusas.
A grandes rasgos, el Nuevo Estatuto se aseguraría que sean públicamente conocidas las decisiones y situaciones del Centro. Ésta reforma llevaría directa o indirectamente a una mayor participación, puesto que no solo incluiría a miembros del alumnado a ser reconocidos como parte del C.E.Ca.P.; además aumentaría y facilitaría la participación mediante la información y la eventual concientización que nace de ella.

Democratización,
lo que se pone en juego el 22


Luego de esta semana de campaña tomaremos una decisión de la cual dependerá nuestro desenvolvimiento en el año entrante y su inminente conflictividad. Y es que nos encontramos ante las puertas de una nueva Asamblea Universitaria y nosotros, como preuniversitarios y parte de la UBA, nos veremos tan afectados como cualquier otra facultad si no nos movilizamos por nuestros ideales.
Cada 4 años se efectúa la Asamblea Universitaria, y el 2006 ya se nos presentó como el antecedente ejemplar de la avanzada política sobre los intereses de los miembros de la UBA por parte de las autoridades y sus organismos que en nada nos representan.
En esta asamblea votan los miembros del Consejo Superior y de los Consejos Directivos de las facultades, con una mayoría docente a la hora de votar, por lo que se podría decir que quienes tienen mayor influencia sobre las cuestiones pertinentes a las instituciones donde trabajan son los docentes. Sin embargo, de los 30000 profesores de la UBA, tan sólo 600 se encuentran titularizados, de manera que sólo un 2% decide sobre cuestiones tan importantes como el rector de la universidad. A su vez, esta situación se agrava si consideramos que ese mínimo porcentaje es heredado de la última dictadura y representa los intereses privatistas de un sector que deteriora día a día la educación pública. Sus lineamientos fueron claramente divisados en el 2006, cuando esta minoría docente propuso como rector de la UBA a Atilio A. Alterini, funcionario porteño durante los últimos tres años de la dictadura.
Fue por la lucha que llevamos a cabo la FUBA, docentes, no docentes y estudiantes durante 50 días que la Asamblea Universitaria no pudro sesionar y el cuestionado candidato se tuvo que bajar. Lamentablemente, sufrimos el insulto antidemocrático de las autoridades al darse una sesión extraordinaria en el Congreso Nacional tras un vallado policial que impedía el ingreso de los manifestantes y que permitió que se proclamara “bajo la mesa” a Rubén Hallú como el nuevo rector de la Universidad.
Fue el alto grado de influencia y decisión sobre las cuestiones más importantes de nuestro colegio, tal como el presupuesto, los planes de estudio y la elección de autoridades los que nos llevaron a continuar la lucha en el 2007. La falta de un Consejo Directivo propio del Carlos Pellegrini que tenga voz y voto en la Asamblea Universitario es un hecho aberrante y sumamente antidemocrático que nos aplasta bajo las decisiones burocráticas de quienes no respetan la bandera de una sólida educación pública.
Así, nos encontramos en el 2007 ante la imposición de Viegas como rector para nuestro colegio, junto a un proyecto sumamente privatista que buscaba vaciar de contenidos humanísticos y sociales al colegio. Docentes de AGD, no docentes y estudiantes sostuvimos una toma de 22 días y una lucha importantísima que culminó con la destitución de Viegas y una clara muestra de la capacidad de organización de la comunidad en lucha del Pellegrini. Si bien no conseguimos el Consejo Directivo conformado por docentes, no docentes y estudiantes que tanto queríamos, se lograron reivindicaciones muy importantes tales como el Consejo Resolutivo, la titularización docente, el pase a planta permanente de un sector no-docente y el bar estudiantil.
Actualmente, Pastorino ya presentó su renuncia, con lo que estaremos enfrentándonos el año que viene con una nueva elección de rectores para el Pellegrini y la UBA y, también, de lineamientos y políticas futuras que influirán directamente sobre el colegio.
Consideramos sumamente importante mantener en alto la bandera por la democratización en vistas al año entrante: debemos continuar con la lucha porque el total de la comunidad educativa de la UBA decida sobre las cuestiones que le son pertinentes, y porque nuestro colegio se gobierne a través de un Consejo Directivo que tenga voto en la Asamblea Universitaria y que esté conformado por docentes, no docentes y estudiantes.
Por lo tanto, este 22 de octubre no solo se pone en juego la conducción del CECaP, si no también, quienes van a formar parte del Consejo Resolutivo, una instancia que sabemos, puede ser muy útil como herramienta de lucha, pero depende de que representantes tengamos en el mismo.

Buscando un ideal

Luego del auge de la lucha por la democratización que se dio en el 2007, el debate sobre el Consejo Resolutivo que conseguimos comenzó a estar en boca de todos.
Si bien el proceso no concluyó a partir de la creación de este órgano y muy lejos está de hacerlo, desde la Lista 39 lo vemos como un paso adelante para que se vean reconocidos los intereses de la comunidad educativa.
No, no es el consejo que pedíamos ni está a la altura de serlo, pero no podemos decir que está pintado ya que es una herramienta de lucha para continuar por el camino de la democratización.
Para nosotros, el Consejo Resolutivo se ha convertido en un espacio en donde se evidencia a qué intereses responden los diferentes sectores que conforman el colegio, y, especialmente, las autoridades, quienes desde un principio han intentado entorpecer su funcionamiento (en la medida en que no aprobaron su reglamento interno y boicotean las reuniones tanto desconociendo los temarios propuestos como organizando a sus representantes para que no haya quórum suficiente para sesionar).
En este contexto, y teniendo en cuenta que en el año entrante se dará la elección de Rector para el Pellegrini, debemos replantearnos cuál es el consejo que necesitamos.
Desde la lista 39 nos parece importante recalcar que la actual conformación del consejo no es ni democrática ni representativa, ya que el claustro de graduados (que no construye el pelle día a día) tiene voz y voto mientras que los no docentes tienen un solo consejero sin la capacidad de votar.
El nuevo Rector será elegido mediante una terna que propone el consejo resolutivo (2 representantes de la mayoría y 1 de la minoría). Esta no es vinculante, por lo tanto el rector de la Universidad puede o no basar su decisión en uno de estos tres candidatos.
A fin de cuentas, nuestro nuevo rector será, una vez más, elegido a dedo sin tener en cuenta los intereses de la comunidad educativa.
Por todo esto sostenemos la importancia de la creación de un Consejo Directivo, conformado por alumnos, docentes y no docentes (que construimos y vivimos la escuela todos los días) y con la atribución de elegir al rector.
Como lista 39 decimos entonces: ¡No a la Terna, Ningún rector del Consejo Superior! ¡Vamos por un Consejo Directivo!

Bar y Fotocopiadora.

En el 2007, conseguimos, entre otras cosas un bar estudiantil, el cual defendemos y apoyamos, pero no nos olvidemos como llegamos a el. Junto con la lucha por un consejo directivo, luchábamos por un bar del colegio, financiado por la UBA y con trabajadores no docentes del establecimiento, (no olvidemos que este reclamo iba de la mano del pedido de un consejo directivo, es decir, de que el colegio este dirigido por la comunidad educativa en su conjunto), en ese entonces, el consejo superior se negó a otorgarnos esto y los estudiantes decidimos que no queríamos ninguna concesión para el espacio de bar y por lo tanto lo tomamos en nuestras manos.
Desde ese momento hemos sufrido muchísimos ataques por parte de las autoridades en contra del mismo, intentaron cerrarlo por todos los medios, demorar las reformas, etc, demostrando de esta manera sus intereses reales, y una clara postura en contra del bar estudiantil.
Como ya hemos dicho y demostrado en varias oportunidades, desde la 39 defendemos, y defenderemos, el bar estudiantil en contra de los avances de las autoridades, pero no nos olvidemos que este bar es solo un medio para llegar al bar de la escuela, donde podamos comer buena comida, a bajos precios, y con trabajadores del colegio.
En este sentido, entra la situación de la fotocopiadora, la cual desde hace años esta en desuso. En nuestra opinión si luchamos , en defensa de la educación publica, por un bar del colegio, para que todos podamos comer bien y barato mientras estudiamos, también debemos luchar por conseguir el material de estudio al menor costo posible, y esto es, al igual que con el bar, responsabilidad del colegio. Por lo tanto, debemos luchar por todos los medios por recuperar el espacio de fotocopiadora y hacerlo funcionar, y si las autoridades se niegan a hacerlo, lo haremos nosotros, los estudiantes, al igual que se hizo con el bar, defendiendo nuevamente la educación publica.

Planes de estudio

Hace un par de años una lucha muy importante consiguió que se dejase de enseñar historia argentina contemporánea sólo en el curso de ingreso para pasar a ser también una materia optativa en quinto año. Este logro fue de real importancia, dado que una escuela como el Pellegrini, que se jacta de egresar alumnos con un pensamiento crítico, no puede no enseñar historia argentina de la segunda mitad del último siglo.

Hoy por hoy, en cambio, sufrimos un gran golpe en nuestra contra: a fines del año pasado se sacó del programa del curso de ingreso Historia argentina para remplazarla por unidades que abarcan desde el Paleolítico al imperialismo. En este aspecto es fundamental señalar una contradicción en el discurso de las autoridades. Según ellas, el motivo por el cual en quinto año no es obligatorio estudiar Historia es que uno ya lo ve en el curso de ingreso, por lo que se torna innecesario. Ahora que nos han quitado Historia del curso de ingreso, sólo quedan dos alternativas: que Historia se transforme en obligatoria en quinto año o que se vuelva atrás en la avanzada sobre el curso de ingreso.

Consideramos que no podemos quedarnos parados mirando cómo empobrecen nuestra educación. De esta manera, planeamos para el próximo año impulsar una reforma en los planes de estudio, no sólo en contenidos sino también en materias y horas. Es necesario volver a levantar banderas que nunca debimos dejar de lado y salir a reclamar por nuestros planes de estudio, para que la educación se ajuste a las necesidades de los estudiantes.

CUES.

¿Qué es la CUES?
La CUES surge como coordinadora única del movimiento secundario tras la unión de la CES (Coordinadora de Estudiantes Secundarios) y otras coordinadoras zonales el año pasado. Esta unificación del movimiento se debió básicamente a la necesidad de la unidad en contra de Macri quien realizo un fuerte ataque a la educación pública al recortar las becas a los estudiantes.
¿Por qué una coordinadora?
Desde la lista 39 creemos que es necesaria la existencia de una coordinadora que unifique a todos los centros de estudiantes de capital, puesto que todos tenemos los mismos reclamos, que no son más que condiciones dignas de estudio. Por lo tanto, entendemos que es esencial nuestra participación en la misma.
¿Qué ocurre hoy?
Hace más o menos un mes, se realizó el primer Congreso de la CUES, de cara a la movilización del 16 de septiembre (fecha de clara relevancia para los estudiantes secundarios) el cual funciono en comisiones temáticas: situación política, mujer (preparándose para el Encuentro Nacional de Mujeres) y funcionamiento interno. Hoy en día el debate dado en esta último sigue presente, y se divide en un par de cuestiones: las coordinadoras zonales, cada cuanto se reúne la CUES, y la existencia o no del mandato único.
Sobre las zonales, no hay discusión, puesto que nadie esta en contra de su existencia para mejorar el funcionamiento de la coordinadora. En cuanto al mandato, se genera el debate sobre quien decide que consignas se bajan de la CUES a todos los colegios, si todos los centros bajan las mismas o cada conducción decide que se baja y que no. Desde la 39 entendemos que si la función de la CUES es coordinar al movimiento, unificar la lucha, deberían bajarse todas las consignas en todos los colegios, puesto que si la conducción decide que bajar y que no, es esta la que decide que debate dar y cual no en su centro de estudiantes.
Como ya hemos dicho, defendemos la participación, y por lo tanto creemos esencial que todos los debates se den en todas las aulas, para darle fuerza real al movimiento.

martes, 13 de octubre de 2009

Presentación en la campaña

El proyecto de crear una lista surge a fines del primer cuatrimestre, cuando a partir del descontento con la situación del CECaP decidimos conformarnos como una agrupación. En ese entonces, nuestra principal inquietud era la falta de participación por parte de los alumnos en los diversos espacios del Centro, acompañada a su vez por un desinterés general por las actividades tanto políticas como culturales del mismo. A nuestro entender, es fundamental elaborar una crítica sobre la forma en que la gente participa para así poder mejorar este aspecto e impulsar nuevamente una lucha por la democratización. Siguiendo con este razonamiento, vimos ciertas trabas organizativas inherentes a la estructura actual del CECaP que no permiten que la información esté a disponibilidad de todo el mundo, por lo que tenemos pensado un proyecto de reforma estatutaria que garantiza que la información llegue realmente a todos y exista un verdadero convencimiento sobre las cuestiones por las que luchamos.

Al mismo tiempo, consideramos que actualmente no se dan las instancias de discusión necesarias, lo que lleva a que el estudiantado no se identifique realmente con las decisiones que toma. Así, se adoptan políticas que no representan realmente al conjunto de los estudiantes y se votan consignas que luego nadie respalda. Por ejemplo, ¿cómo podemos sacar un balance positivo de una toma, si los que la sostenemos somos únicamente algunos activistas?

Por último, nos parece importante entender que la participación, lejos de ser una simple abstracción, debe estar orientada a dar una lucha política por la democratización de nuestro colegio y de la UBA. Desde la Lista 39 defendemos la idea de un Centro fuerte, combativo e independiente de las autoridades, que se movilice por sus reclamos y que defienda la educación pública, laica y gratuita.

¿Por qué no un frente?
En el contexto de campaña electoral, desde la actual Conducción se nos propuso hacer un frente en conjunto para combatir a la UEP. Sin embargo, nos parece importante aclarar la forma en que nos lo propusieron: desde un comienzo, el FEL pasó por cursos denunciando que éramos una lista de Lobo Suelto, luego que teníamos una alianza con la Franja Morada (¡porque recibimos votos suyos en la elección de Presidentes Interinos!), luego que no militábamos y por último que les gustaría hacer un frente con nosotros. En un primer lugar, por lo tanto, no nos parece correcto compartir el lugar de un frente con una lista que salió a atacarnos desde un comienzo sin ningún tipo de fundamento y que luego aprovechó la ocasión para acusarnos de que dividíamos la lucha.

Además, creemos necesario remarcar que las diferencias que tenemos con el FEL son más metodológicas que ideológicas, por lo que no se expresarían concretamente en un programa político. Sin embargo, no pretendemos, ni mucho menos, cerrarnos a impulsar luchas en común, dado que consideramos que podemos ponernos de acuerdo en algunas cuestiones y que nuestra unión es necesaria para continuar aquellos reclamos que impulsamos en el 2007.

jueves, 8 de octubre de 2009

Bail out Main Street, not Wall Street!

La crisis capitalista que se desencadenó desde el sector financiero norteamericano se trasladó a las economías mundiales rápidamente y está afectando gravemente a las clases trabajadoras. La inmediata respuesta de las empresas del “Primer Mundo” fue una cruda política de despidos y suspensiones masivas; la reacción de los gobiernos de dichos países fue salir en apoyo de las empresas a través de la entrega de multimillonarios subsidios. Estas medidas, lejos de “garantizar el empleo” (como explica el discurso oficial), no hacen más que aumentar la concentración económica, perpetuando el poder de los grandes grupos empresarios y perjudicando al conjunto de la clase obrera.

Ya Estados Unidos se jacta de su supuesta recuperación con algunos países de Europa y hasta Brasil, quienes declaran que se aproximan o llegaron al fin de la recesión. Sin embargo… ¿qué significa esto? ¿El fin de la recesión o el comienzo de un mayor avance sobre nuestras economías por parte de las grandes empresas multinacionales? ¿La tan ansiada estabilidad económica o la reinserción de los capitales del mundo a un modelo aún más explotador e injusto?

En Argentina el gobierno se ocupó de ayudar a diversas corporaciones multinacionales, como General Motors. Sin embargo, estas decisiones no tomaron en cuenta a la gran masa de desocupados y empleados en negro quienes al estallar la crisis vieron afectados sus ingresos provenientes de la economía informal (básicamente, todos los trabajos que el Estado no controla ni cuantifica, como la prostitución, el trabajo sin contrato, etc.). Al no aumentar el gobierno los fondos de los planes sociales, disminuyó los magros recursos de subsistencia de estos sectores provocando un aumento de la pobreza y la conflictividad social.

En resumen, no debemos dejarnos engañar por la ilusión de un desarrollo capitalista sin crisis, teniendo en cuenta experiencias anteriores y actuales.

Honduras y las bases militares en Colombia
En Honduras, un pequeño país de Centroamérica, se vive una situación que preocupa. El pueblo hondureño sufre el terrible azote de sus fuerzas armadas, que han tomado el gobierno de manera ilegítima y en contra de la voluntad popular. En Colombia, se han instalado siete bases militares estadounidenses con la excusa de impulsar una lucha contra el narcotráfico.
En el contexto de una gran crisis económica internacional cuyo motor principal fue la especulación en el mercado financiero de Estados Unidos, intentaremos relacionar estos dos hechos que se nos presentan en principio como aislados.

¿Qué pasó en Honduras?
Manuel Zelaya es el presidente electo hasta 2010 por el pueblo de honduras. Fue elegido en el año 2005, como candidato del Partido Liberal. Si bien este presidente pertenece a la centro-derecha Hondureña y su partido ha estado ligado históricamente a la derecha, una serie de medidas político-económicas lo enfrentaron con la misma. En el año 2008 firmó un acuerdo económico con el gobierno de Chavez ingresando a Petrocaribe, una alianza de países de Centroamérica en materia petrolera con Venezuela.
El 28 de Junio de este año Zelaya impulsó una consulta popular no resolutiva, cuyo objetivo era sondear si la población estaba o no de acuerdo con convocar a un referéndum para reformar la Constitución. Esto significa, básicamente, preguntarle a la gente si le gustaría que, en un futuro, a través de una votación, se reformara la constitución. La madrugada de ese mismo día Zelaya fue secuestrado en su casa por un grupo de militares, subido en un avión y depositado en Costa Rica.
Luego del Golpe de Estado, asumió Roberto Micheletti (también del Partido Liberal) como presidente de facto, y se encargó de reprimir sistemáticamente todas las manifestaciones populares en apoyo al retorno de la democracia, cerrando canales de televisión y radios, deteniendo a miles de personas (incluso utilizando un estadio de fútbol con ese fin) y matando manifestantes.
Luego de varios intentos fallidos para su retorno, y con el apoyo de casi toda la comunidad internacional, el presidente electo logró ingresar clandestinamente a su país el día 21 de septiembre y fue asilado por la embajada de Brasil en Tegucigalpa, desde donde intenta negociar su regreso.

Cosas que no se dicen
A 100 kilómetros de Tegucigalpa está la base militar de Soto Cano. Allí se encuentra la “Fuerza de Tarea Conjunta Bravo” de Estados Unidos, con miembros de las tres fuerzas. Es inconstitucional, pero avalada por un acuerdo efectuado entre los Estados Unidos y Honduras en 1954. Hoy en día es el centro del golpe, que solo se sostiene gracias al apoyo de una poderosa camarilla del pentágono ligada a George Bush. En su momento se dijo que el objetivo de dicha base era la lucha contra el narcotráfico.
Como respuesta al golpe, Estado Unidos firmó un acuerdo con el gobierno de Colombia para instalar siete bases militares (como la de Soto Cano) en territorio colombiano, con el trillado pretexto de combatir el narcotráfico. Estados Unidos, que es el principal país consumidor de drogas del mundo, despliega su ejército sobre el territorio latinoamericano. Despliega aviones y buques de guerra en lugar de erradicar fronteras adentro del consumo. ¿No será éste otro avance del imperio contra nuestros pueblos, disfrazado como una ayuda para combatir el tráfico de drogas?
El acuerdo de las bases en Colombia caldeó la situación aún más con Venezuela y Ecuador. ¿No le conviene al imperio en un contexto de crisis financiera reactivar su mercado bélico ocioso, promoviendo guerras que financiará?

Estudiando la actualidad de nuestro continente, aparecen indicios preocupantes, que reviven una historia que parecía sepultada en Latinoamérica. Hacía treinta años que no se realizaba con éxito un golpe militar en el continente.
Se revive la historia de la doctrina de seguridad de la Escuela de las Américas, impulsada por Estados Unidos y responsable de centenares de miles de asesinatos, torturas y desapariciones y que continúa matando silenciosamente a través del neoliberalismo.
Ante este avance de los sectores más retrógrados de ultraderecha, debemos defender la soberanía de todos los pueblos.
¡Luchamos por la restitución incondicional de Zelaya, y condenamos el avance del imperialismo sobre los pueblos!

¿Y en argentina?
En nuestro país, al igual que en todo el resto, la crisis económica internacional repercute (claro ejemplo de ello son la inflación y los despidos masivos). Pero además de esta crisis, vivimos también una crisis política nacional que se reflejó (e intensificó) con la derrota del gobierno ante la burguesía agraria en el conflicto de las retenciones. Esta disputa entre el oficialismo, “el campo” y el resto de la derecha no es por otra cosa que por la búsqueda de beneficios económicos privados, en tanto pretenden descargar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores para así poder salir ellos lo más indemnes posibles.

Kirchnerismo
El agotamiento de las distintas máscaras y facetas del Kirchnerismo lo está mostrando tal cual es. Y tal es así, que el gobierno “de los derechos humanos” y “el de los grandes índices de crecimiento económico” es en realidad el gobierno en el cual han desaparecido impunemente personas, el gobierno que ha agrandado la brecha entre ricos y pobres (¡en la época Menemista era mas equitativa la distribución del ingreso!), el gobierno que se llenó los bolsillos votando leyes en el menemismo, el que reprime violentamente a los manifestantes, el que miente con el INDEC, el que reduce el presupuesto para salud y educación, el gobierno de la ley de educación nacional, el gobierno que no desmantela el aparato represivo de la policía que permite que sigan existiendo redes de trata y prostitución y que para colmo es garante del narcotráfico, etcétera, etcétera.

Macri
Al asumir su mandato, una de las principales preocupaciones que tenía el gobierno de Macri era la de “la inseguridad”, por lo que su objetivo se basó principalmente en combatirla y en restablecer “el orden” a la Capital Federal. Sin embargo, pronto pudimos empezar a vislumbrar qué significaba en realidad este supuesto orden y qué intereses venía a defender. Así, la forma de combatir la delincuencia para Macri significa erradicar a los pobres de la Capital, amenazándolos con quemarles sus pertenencias o simplemente depositándolas en algún lugar del Conurbano; significa clausurar centros culturales, desalojándolos mediante políticas represivas y patoteras, utilizando una unidad parapolicial (UCEP) específica para este tipo de actos; significa cerrar comedores y hogares; significa crear una policía porteña encargada de la represión de las diferentes formas de protesta, con cerca de 9000 agentes y una división especial anti-piquetes. En definitiva, significa implementar una política de avasallamiento sobre todas las formas de organización y de lucha, que condena a la pobreza en vez de integrarla y que garantiza que ninguna persona salga a la calle a reclamar por sus derechos.

El conflicto en Terrabusi
El conflicto en la planta de Kraft-Terrabusi (la segunda empresa alimentaria más grande del mundo) se inicia el 3 de julio, día en que los trabajadores y trabajadoras realizaron un paro en reclamo de mejores condiciones de higiene y salubridad. En ese entonces, la pandemia de la gripe A ya era un fenómeno instalado en toda la sociedad, y, a pesar de que en la fábrica había cuatro trabajadores contagiados, la empresa se negaba a desinfectar. Por otra parte, las madres no tenían dónde dejar a sus hijos (las escuelas estaban cerradas y el jardín maternal de la empresa no estaba funcionando) y la multinacional no otorgaba las licencias. Los trabajadores y trabajadoras del lugar decidieron, por lo tanto, parar la producción y cerrar la fábrica, consiguiendo que el Ministerio de Trabajo dictara una conciliación obligatoria que estipulaba que la empresa dejaría faltar a las personas con problemas respiratorios y pagaría a las madres los días de licencia. La huelga parecía haber sido un éxito, pero la patronal reprimía su bronca y su respuesta no se hizo esperar.

Un día después de que venciera la conciliación obligatoria (es decir, el 18 de agosto) los trabajadores se llevaron una desagradable sorpresa: la llegada de 155 telegramas de despido con causa (sin derecho a indemnización) por parte de la empresa, la cual los acusaba de no dejar salir de la planta a empleados administrativos durante el paro del 3 de julio. Los despidos, que tienen la clara intención de atacar directamente a la organización obrera independiente, incluyen a trabajadores de la comisión interna y del cuerpo de delegados. A partir de entonces, los obreros de Kraft inician una espectacular lucha, cortando Panamericana y paralizando la producción de la fábrica, a la vez que comienzan a recibir el apoyo de numerosos sectores obreros como los de Pepsico, Stani y Cat, de organizaciones sociales como Madres de Plaza de Mayo y de sectores estudiantiles que salen a las calles solidarizándose con su causa. Gracias a esto, logran una nueva conciliación obligatoria, que la empresa desacata. Luego de varias intimaciones del Ministerio de Trabajo para que la firma reincorpore a los despedidos a sus puestos de trabajo habitual, los cesantes vuelven a entrar a la fábrica pero son conducidos a un predio a 400 metros de sus compañeros, con el objeto de tomar un “curso” que, en realidad, pretendía separar al movimiento para luego volver a despedir a los trabajadores una vez finalizada la conciliación. Esta medida es repudiada por el conjunto de los trabajadores de la fábrica, quienes nuevamente cortan la ruta y frenan la producción, exigiendo la reincorporación de sus 155 compañeros.

La lucha lleva ya más de 40 días, y, si bien los trabajadores fueron brutalmente desalojados por parte de la policía bonaerense hace tres semanas (operativo encabezado por Scioli, pero que también pedían a gritos tanto la COPAL y la UIA, como Moyano, Aníbal Fernández y el Sindicato de la Alimentación, y que luego defendió la presidenta Cristina Fernández), el conflicto está lejos de finalizar. Es importantísimo entender que la única conclusión posible y justa es la reincorporación de todos los trabajadores despedidos a sus puestos de trabajo, quienes simplemente se organizaron de acuerdo a sus derechos y reclamos desbordando a una patronal y a un Sindicato que lejos están de satisfacer sus necesidades.

¡Todo el apoyo a los obreros de Terrabusi!