sábado, 3 de abril de 2010

¿Qué está pasando con el bar?

A fines del año pasado, ya cerrado el ciclo lectivo y estando en período de las mesas de examen de diciembre, nos enteramos de que el bar había sido privatizado: un tal Juan Bautista Laciar había firmado un contrato con la Universidad de Buenos Aires para alquilar el espacio del bar.

Un poco de historia

En el 2007, a raíz de la lucha por la democratización de la escuela (que significaba, en pocas palabras, que las decisiones las tomaran los que día a día hacemos funcionar a la institución), el movimiento estudiantil entendió que el bar no podía seguir siendo gestionado por un empresario que únicamente ofrecía el servicio para obtener un beneficio económico y que, en realidad, la escuela debía ser la garante de que los precios fueran accesibles para todos. Así, se elaboró un proyecto de bar institucional en el cual el colegio se hacía cargo del mismo contratando trabajadores no-docentes y dando lugar a la creación de un órgano que gestionara y administrara su funcionamiento constituido por docentes, no-docentes y estudiantes (es decir, representantes de todos los claustros del colegio). Como el pedido fue rechazado y en su lugar se abrió un nuevo llamado a licitación, los estudiantes decidimos tomar el asunto en nuestras propias manos ocupando el espacio del bar y vendiendo los productos al costo.

¿Por qué no un bar privado?

Todos gozamos del derecho a la educación y al ser el colegio una institución pública debe garantizarnos a los estudiantes condiciones básicas para asistir al mismo. Entendemos al bar como parte de este derecho y como tal habría que adecuarlo a nuestras necesidades transformándolo en un bar accesible para todos. Esto es algo que ni Laciar ni ningún otro empresario son capaces de garantizarnos ya que lo ven como una simple fuente de ganancias: así, en el momento en que dejen de cerrar los números, no tendrán ningún problema en subir los precios o bajar la calidad del servicio.

Por otra parte, el bar concesionado debe pagar un canon mensual y además obtener un beneficio, de modo que los precios necesariamente son más altos que los de un bar gestionado por el colegio (ya que éste no tendría ese gasto y, además, tampoco debe obtener ganancias).

¿Cómo seguimos?

Desde la 39, convocamos a todos los estudiantes a la Comisión de Bar para debatir en conjunto un plan de repudio a la concesión. A su vez, creemos necesaria la redacción de un proyecto de bar institucional, en el cual la escuela se haga cargo del mismo contratando trabajadores no-docentes y permita un seguimiento por parte de todos los sectores del colegio como modo de asegurarnos un manejo transparente del dinero de la escuela.

Por último, apoyamos la creación de bares paralelos financiados por el CECaP como forma de competir con el bar privado, y alentamos a todos los a que se sumen al boicot comprando en estos puestos. A su vez, los invitamos a todos a las asambleas que se llevarán a cabo el lunes 15/3 para debatir entre todos un plan de lucha en defensa de la educación pública.


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