lunes, 18 de octubre de 2010

La educación en nuestras manos

Desde un principio como lista 39 consideramos como uno de nuestros ejes fundamentales la importancia de la participación en nuestro Centro de Estudiantes, como el elemento que le da vida. En esta campaña creemos que hay que retomar esto como un eje fundamental, teniendo en cuenta la realidad en la que nos encontramos.

Y es que este año hubo muchos momentos en que se hizo evidente que, si no nos involucrábamos todos en las decisiones que se tomaban en el CECaP, las cosas eran simplemente inalcanzables. Así sucedió al principio del cuatrimestre, por ejemplo, con el bar y las sanciones a los militantes del FEL, con la suspensión de las clases del laboratorio de idiomas y el problema de la gran cantidad de alumnos que se habían quedado libres (más de cien). En un año en que el Consejo Superior avanzó sistemáticamente sobre todas las cosas que veníamos consiguiendo con años y años de lucha, violando el acta de compromiso en todos sus puntos y, a su vez, limitando cada vez más la capacidad de organización de los estudiantes y docentes en todo el colegio, se volvió sumamente necesario que todos nos viéramos representados por las decisiones que tomábamos como Centro y que le pusiéramos el cuerpo a aquello que creíamos correcto.

La destitución de la conducción, que para entonces se había convertido en una traba para muchas de las cosas que el CECaP quería llevar adelante, cerró una etapa y abrió ciertos espacios que antes no existían; pero, como dijimos en ese momento, esto no iba a ser suficiente si no iba acompañado de un cambio en la mentalidad de todos nosotros, un cambio en la concepción que teníamos de nuestros representantes y de nuestra propia actividad en el Centro. Por aquel entonces nos pareció importante insistir sobre esto porque había muchas agrupaciones que, subiéndose al carro de la destitución, lo único que intentaron fue llevarse rédito politico, ignorando el problema de raíz y sin medir las consecuencias a futuro, en una clara actitud oportunista.

En el segundo cuatrimestre, un elemento sumamente positivo se incorporó al proceso: el movimiento estudiantil de toda la capital, harto de soportar la indiferencia política de gobiernos y gobiernos en materia de educación, se levantó exigiendo respuesta a todas sus reivindicaciones. Rápidamente el fenómeno se extendió a la UBA y al resto de los colegios del país, dejando muy en claro que el problema era nacional y que se trataba de una crisis educativa que expresaba, en su raíces, la profundización de las políticas de vaciamiento y deterioro educativo que se venían implementando desde el menemismo y que el gobierno nacional no había tenido ninguna intención de combatir. (De hecho, sigue manteniendo vigentes normas de la época, como la Ley de Educación Superior.) En el Pellegrini, este movimiento tuvo un impacto muy significativo: a través de la toma, además de haber conseguido reivindicaciones concretas (gas y calefacción, planes de obras, etc.), abrimos discusiones que hacía mucho tiempo no teníamos y que fueron importantes para entender lo que se vendría después; aunque quizás no era muy tangible, existía una relación entre los sectores responsables de la destrucción de la educación en todo el país y los que integran desde hace años las camarillas del Consejo Superior que gobierna nuestro colegio. Para nosotros, ninguno de estos responde a los intereses de quienes defendemos y construimos la educación pública todos los días en las aulas y en las calles; tanto el kirchnerismo como los radicales se reparten las instituciones de la UBA como espacios de poder o mercancías. Esto explica por qué cada vez más los estudiantes, los docentes y los no-docentes nos vemos obligados a alzarnos contra la miseria presupuestaria, los planes de desfinanciamiento y privatización y el abandono de la educación en general y nos transformamos nosotros mismos en actores políticos con capacidad de decisión y organización independientes

En este contexto, desde el Rectorado empezaron a discutir los mecanismos mediante los cuales, nuevamente, pretenden elegir a dedo un rector para el Pellegrini. Si bien entendemos que quizás las condiciones para salir a pelear no son las mejores, el Consejo Superior no descansa. Queda en nuestras manos salir a defender nuestros intereses. En base a la participación, el debate y la lucha podemos conseguir el Pelle que queremos. No nos quedemos sentados, es nuestra educación. No dejemos que hagan de nosotros un negocio.

Mail: lista39esccp@gmail.com